Antes de proponer nada, miro. Reviso qué dice la marca, dónde lo dice y cómo le responden: canales, mensajes, tono y la distancia entre lo que promete y lo que publica. De ahí sale un diagnóstico claro, sin adornos, con lo que funciona, lo que sobra y lo que falta.
Solo entonces construimos la estrategia: prioridades, mensajes y canales con un porqué detrás. Da igual que sea una empresa o una marca personal. El método es el mismo; lo que cambia es la escala.